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    El mejor modo de vida

    Había una vez una Sirenita que perdió la voz para gustarle a un hombre. Pero no era un hombre cualquiera, se decía la Sirenita, era un Príncipe, de esos capaces de romper hechizos, de los que matan dragones con tan solo empuñar su espada y ahuyentan los peligros de tu vida. Esos a quienes las brujas, las envidiosas, nunca podrán…